Que es la terapia narrativa y como puede ayudarte a reescribir tu historia
¿Alguna vez has sentido que tu vida entera se resume en una sola frase dolorosa? “Soy un fracaso”, “no sirvo para las relaciones”, “soy una mala mamá”. Esas palabras que repetimos tanto que terminan sintiéndose como la verdad absoluta sobre quiénes somos.
Lo que quiero contarte hoy es que esa historia —por muy real que se sienta— no es toda tu historia. Y que existe una forma de terapia que trabaja exactamente con eso: con los relatos que cargamos, los que nos limitan y los que todavía están esperando ser contados.
Hablemos de terapia narrativa: qué es, cómo funciona y por qué puede ser justo lo que necesitas.
El origen de la terapia narrativa
La terapia narrativa nació en los años 80 de la mano de dos terapeutas: Michael White, australiano, y David Epston, neozelandés. Ambos se preguntaban algo que en ese momento era bastante revolucionario: ¿y si los problemas de las personas no están dentro de ellas, sino en las historias que la sociedad, la familia y la cultura les han contado sobre sí mismas?
Desde esa pregunta construyeron un enfoque terapéutico que hoy se practica en todo el mundo y que ha demostrado ser especialmente poderoso para trabajar con ansiedad, depresión, duelo, problemas de identidad, crianza y conflictos familiares.
En mi práctica como terapeuta narrativa en la Ciudad de México, he visto cómo este enfoque transforma la manera en que las personas se relacionan con sus propias experiencias. No porque borre el dolor, sino porque lo recoloca: deja de ser lo que eres para convertirse en algo que te pasó.
El principio fundamental: tú no eres el problema
Este es, para mí, el corazón de la terapia narrativa y lo que la hace tan liberadora:
La persona no es el problema. El problema es el problema.
Suena sencillo, pero tiene implicaciones enormes. Cuando alguien llega a consulta diciendo “soy ansioso”, la terapia narrativa no trabaja desde ahí. En cambio, preguntamos: ¿cuándo apareció la ansiedad en tu vida? ¿Qué tanto espacio ha tomado? ¿Hay momentos en que tú has podido ponerle límites?
Al externalizar el problema —es decir, al separarlo de la identidad de la persona— algo interesante ocurre: de repente hay espacio para moverse. Ya no eres tú el que está roto; es la ansiedad, la culpa, el miedo, lo que ha estado ocupando demasiado lugar en tu historia.
Esto no significa negar la responsabilidad personal. Significa dejar de confundir lo que sientes o vives con lo que eres.
Reescribir tu historia: el poder de la externalización
Imagina que llevas años cargando con una historia que dice: “Soy una persona enojona, siempre exploto y arruino todo”. Esa historia probablemente tiene evidencia que la sostiene: momentos en que sí perdiste la paciencia, relaciones que se dañaron, palabras que salieron mal.
Pero, ¿es esa toda tu historia?
En terapia narrativa trabajamos para encontrar lo que llamamos historias alternativas o excepciones: todos esos momentos en que actuaste diferente, en que respondiste con calma, en que te contuviste aunque querías explotar. Esos momentos existen, aunque la historia dominante los haya opacado.
Cuando empezamos a darles voz a esos momentos, algo cambia. No de golpe, no como magia, sino poco a poco. La persona empieza a verse de una manera más compleja, más completa. Y desde ahí, puede tomar decisiones distintas.
Ese proceso —de identificar la historia que te ha limitado, cuestionarla y empezar a construir una nueva— es literalmente reescribir tu historia. Y sí, es tan poderoso como suena.
¿Cómo funciona una sesión de terapia narrativa?
Una sesión de terapia narrativa puede sentirse diferente a lo que quizás imaginas de la terapia “clásica”. No es un interrogatorio ni una clase magistral. Es más bien una conversación guiada con preguntas muy específicas que invitan a la reflexión.
Algunas cosas que puedes esperar:
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Preguntas de externalización: “¿Cómo llamarías a eso que sientes? Si la culpa fuera un personaje, ¿cómo sería?” Estas preguntas ayudan a separar el problema de la identidad.
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Exploración de la historia dominante: ¿Cuándo empezó esta narrativa? ¿Quién la contó primero? ¿Qué tan útil te ha sido?
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Búsqueda de excepciones: Momentos en que el problema no tuvo tanto poder. ¿Qué hiciste diferente ahí? ¿Qué dice eso de ti?
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Re-autoría: Construir juntas(os) una historia más rica, que incluya tanto las dificultades como las fortalezas, los tropiezos y los logros.
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Documentos terapéuticos (a veces): Cartas, listas, registros que ayudan a anclar la nueva historia. Son una herramienta preciosa, especialmente con niñas y niños.
El ritmo y la profundidad de cada sesión dependen de cada persona. No hay un guión fijo, porque cada historia es única.
¿Para quién es la terapia narrativa?
Una de las cosas que más me gusta de este enfoque es su versatilidad. La terapia narrativa puede ser útil para:
- Adultos que sienten que están “atascados” en una versión de sí mismos que ya no los representa.
- Niñas y niños que están viviendo dificultades en la escuela, en casa o con sus emociones (la terapia de juego narrativa es maravillosa para ellas y ellos).
- Parejas que han construido una historia de su relación basada solo en los conflictos y han olvidado todo lo demás.
- Familias que necesitan reconectar con una narrativa compartida más amorosa y funcional.
- Personas que atraviesan duelos, cambios importantes, crisis de identidad o ansiedad.
No necesitas estar en una “crisis grave” para beneficiarte de la terapia narrativa. A veces simplemente sientes que la historia que cuentas sobre ti misma(o) ya no te hace justicia, y eso es más que suficiente razón para empezar.
Una última reflexión
Todas las personas llegamos a la vida con una historia que otros empezaron a escribir antes de que pudiéramos opinar: la familia en la que nacimos, las experiencias que vivimos, las palabras que nos dijeron en momentos clave. Esas historias nos forman, pero no tienen que definirnos para siempre.
La terapia narrativa parte de una creencia profunda en la capacidad de las personas para reinterpretar su experiencia y elegir cómo quieren vivir. No es una terapia que te dice qué hacer ni que te pone etiquetas. Es un espacio para que tú, con acompañamiento profesional, puedas preguntarte: ¿esta historia que cargo me está ayudando a vivir como quiero? Y si la respuesta es no, empezar a escribir algo diferente.
Si algo de lo que leíste hoy resonó contigo, me encantaría acompañarte en ese proceso. Puedes escribirme por WhatsApp para agendar una primera sesión, sin compromiso y con toda la calma. A veces el primer paso es simplemente preguntar.
Tu historia no está terminada. Y la parte que falta puede ser la más interesante.
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